por nuestros sucesores

Trabajamos por nuestros sucesores, y para que ellos recojan frutos sazonados nos jugamos la vida y la tranquilidad, el sosiego de los años presentes y de los días dichosos, hasta el final, por nuestros hijos y por los niños de nuestros hermanos y compañeros.

— Enrique López Alarcón, 1937