MOTIVOS PARA UN CAMBIO DE SISTEMA: ALTERNATIVAS

Publicado en Noticias Viernes, 13 Marzo 2015 11:40

MOTIVOS PARA UN CAMBIO DE SISTEMA

        ENGAÑOS, MENTIRAS Y MEDIAS VERDADES.  ALTERNATIVAS.

 

Las palabras talismán que utiliza el sistema para justificar sus recetas de siempre pueden hacernos creer que estamos ante situaciones nuevas, pero esto no siempre es así o, al menos, no lo es del todo.
Llevamos mucho tiempo asistiendo a un proceso de enriquecimiento, también de especulación, creciente en todos los ámbitos donde este puede darse, ninguno toca los salarios. La banca continua alimentándose a base de diversificar la usura, donde los Botín alardean de sus nuevos botines, donde las multinacionales se desentienden absolutamente de sus trabajadores para centrarse, exclusivamente, cueste lo que cueste y a costa de lo que sea, en conducir la apisonadora implacable del beneficio puro y duro. Mientras tanto los gobiernos se limitan a ser meros títeres al arbitrio de estos poderes, los económicos. El ser humano es, en este contexto, un engranaje más dentro de esta maquinaria de hacer dinero, que puede ser sustituido, sin reparos de índole moral o ética, como si de un tornillo o tuerca se tratara. El fin al que nos acercamos a marchas aceleradas, es al del trabajador de usar y tirar, mercado laboral los llaman y asumimos ya como natural esa terminología denigratoria.
El trabajador/consumidor como parte del mercado se ha reconvertido en un producto más, sometido también a la obsolescencia planificada de cualquier bien de consumo y no precisamente por ser acreedor del derecho a la jubilación, si no por poder disponer o prescindir de él al menor coste posible en nombre de la sacrosanta competitividad.


No hay nada nuevo cuando se encienden las luces rojas de esta maquinaria y suenan las alarmas de la "crisis". Las nuevas tecnologías, el I+D+I, el capitalismo especulativo y acumulativo, es su naturaleza, acude siempre a las "nuevas medidas" tan antiguas de siempre a la hora de sugerir soluciones "imaginativas" a las cíclicas crisis que provoca su codicia, eso sí, nos regalan con el aderezo innovador del eufemismo de moda, traducido al Román paladino: restricción del gasto público, moderación salarial (ya quisiéramos salarios moderados, ahora son ridículos), procesos de liberalización del sector público, "reformas" que son recortes y cuando a estas las definen de "estructurales" es para atentar directamente al centro, a la base de los derechos sociales e individuales, etc.; reparto de los beneficios empresariales y bancarios, impuestos a las transacciones especulativas, desaparición de los paraísos fiscales, retención y cotización de las plusvalías, de esto nada, esto ni se dice, ni se toca.

Cuando el ciclo económico es expansivo el beneficio no se reparte no sea que el ciclo se corrija a la baja. Cuando el proceso de crecimiento se desacelera, tampoco habrá reparto no vayamos a provocar una recesión. Aunque suene a simple describe una realidad palpable, "Se gane más o se gane menos, siempre perdemos los mismos".


Aquí el único orden que impera es el monetario aunque sea a costa del desorden social.


Existen dogmas incuestionables: el mercado, la competitividad, la productividad, pilares sobre los que se asienta el pensamiento único, la única política posible: el neoliberalismo económico, liberal para un 1% esclavo para el 99%, su punto de vista se impone, también, sobre nuestro lenguaje.

 

El sindicalismo "mayoritario", en este contexto, se ha implicado tanto en la institucionalización de este estado de cosas que ya forma parte del mismo. Estamos ante un instrumento más de control social, eso sí, calificado en los foros oficiales como sindicalismo responsable.


El poder económico es capaz de utilizar todas las situaciones: las de crisis, las de bonanza, las de inestabilidad, paro, contratación eventual e indefinida; todas las domina y positiva en su beneficio, por el contrario, para la gran mayoría, una vez perdida la capacidad de actuación, cualquier situación nos resulta adversa. Sus objetivos están claros, los nuestros deberían estarlo para equilibrar las fuerzas y, sobre todo, recuperar la capacidad de actuar.
Su crisis quieren que sea nuestra crisis, no podemos dejar que esto ocurra.

 

Economía sin democracia pero muy liberal.

 

Identificar la democracia con el actual sistema neoliberal basado en la iniciativa privada y en la acumulación de los recursos en cada vez menos manos, no solo es una manipulación evidente sino una contradicción insoportable. La redistribución equitativa de los recursos, el reconocimiento de los derechos socio-económicos son el fundamento sobre el que se asientan los derechos políticos. Si no se reconocen y se aplican esos derechos socio-económicos, hablar de democracia está fuera de lugar. Feudalismo, oligarquía, son sistemas más próximos a la actual forma de aplicar la economía.
También la globalización capitalista (no existe otra, la de los derechos jamás se planteó) asume como propio y exporta e impone este modelo de seudo democracia que se pliega a los intereses absolutistas del "libre" mercado donde la privatización de todos los sectores económicos y la desregulación laboral y, por tanto social, son sus premisas indiscutibles.

 

La realidad es tozuda, se trabaja en crear un modelo asocial, individualista donde el monopolio de lo económico queda en manos de intereses estrictamente privados, donde se responde únicamente a la lógica de la acumulación de beneficios, en ningún caso podemos llamar a este modelo ni equitativo, ni libre y, por supuesto, tampoco democrático.


De esta dinámica privatizadora no se libran los servicios públicos, a los cuales, tanto como a la democracia, se les va socavando su contenido, para quedar reducidos a simples conceptos huecos, a meras etiquetas sin nada que las sustancie.


Esta absoluta libertad ganada por el capital anula derechos y libertades de la clase trabajadora y de la ciudadanía, reconocidos legalmente en cualquier estado que sea medianamente democrático. Los derechos fundamentales: empleo, salud, vivienda, etc., están siendo arrasados por quienes utilizan su libertad para maximizar sus beneficios, pasando por encima de todo y de todas las personas.
Democracia y capitalismo no son, por tanto, sinónimos sino más bien antónimos.

 

Servicios Públicos privatizables.

 

Dejar lo que es esencial para la sociedad en su conjunto en manos de un gestor privado es dimitir del poder real, el social, abandonar lo nuestro, lo común, potenciar lo particular frente a lo general. Grave error estratégico.


A nadie se le oculta que la rentabilidad social y la económica no siempre van de la mano, luego hablaremos de socio economía cuando, por ejemplo, nos refiramos a los recursos que debemos destinar a la sanidad, enseñanza, pensiones..., para que sigan siendo públicos, parte sustancial del bien común.


El método habitual para silenciar a la opinión pública, o incluso para tenerla de parte de los privatizadores, es dejar que los servicios públicos se deterioren. Conseguirlo es muy sencillo, basta con canalizar en diversas direcciones, todas dirigidas a la causa privada, los recursos que, hasta no hace tanto, se evitaban este fatigoso trasiego en el que siempre se pierde algo, para ofrecerse a la sociedad de manera directa, sin intermediarios siempre interesados, que a medio plazo se consolidaran ya en su estatus de empresa de servicios para desde esa posición dominadora centrar todos sus esfuerzos en conseguir unos mayores beneficios a costa, necesariamente, de desatender la calidad. Y así, se va prescindiendo del personal necesario, se van precarizando las condiciones laborales de los que quedan y con ella parte de su motivación, se ahorra también en medios materiales y se prescinde del control democrático que debe ser consustancial y natural a todo servicio público y social.

 

La "modernidad" de la gestión privada, frente a la "beneficencia improductiva" de la gestión pública se alinea con el discurso, neoconservador en lo político y neoliberal en lo económico, que está provocando estragos también en la "vieja Europa". Lo rentable y útil a corto plazo se convierte en la única obsesión de los gestores económicos en numerosos ámbitos cotidianos generando no solo indefensión en la ciudadanía sino su pasividad y retroacción hacía la resolución individual de los problemas que, por lo general, tendrían mejor solución si se emprendiera su lucha de forma colectiva. Fruto paradójico de esta forma de actuar es que nos encontramos ante un sistema que en lo formal se autodenomina democrático pero que en contradicción con esta denominación actúa dictatorialmente. Nos encontramos ante "democracias autoritarias".

 


Dejar esta función en manos privadas es distanciarse del objetivo primordial del bienestar social para acercarse a otros fines, en absoluto sociales, sino decididamente privados. Cualquier gobierno que se acerque a estos postulados de gestión privada de los servicios públicos, solo puede aparecer como agente al servicio de las grandes empresas y como portavoz y ejecutor de un sistema insolidario e injusto.

 

Del derecho a un trabajo digno, al mercado laboral.

 

Aquí y ahora no hay derecho al trabajo sino permiso de trabajo por parte de los empresarios. El derecho del empresario, ahora emprendedor, a obtener plusvalías ya no se cuestiona y tiene mucha más fuerza que el derecho al trabajo y a un salario y condiciones laborales dignas.
La degradación, en muchos casos anulación, de los derechos laborales recuerda a aquello que decía Toni Negri: caminamos a buen ritmo hacia "una de las formas de asalarización de la miseria.....un poco de dinero para que los pobres puedan reproducirse sin pestilencia, y no provoquen un escándalo social".


Todo se dirige a reiterar retrocesos que mutuamente se favorecen para finalizar en un retroceso general que solo beneficia a una mínima parte de esta sociedad a costa de la mayoría, dicho de otro modo, estos retrocesos generales generan un producto muy particular y totalmente privado, luego el lugar al que dirigir el dedo acusador es a ese coto particular, no a quien estos liberales de la esclavitud indican. Liberalismo económico, en estos tiempos, es sinónimo de esclavitud laboral y, por extensión, de vida.


En este contexto, ni es justo, ni es inteligente, ni por supuesto significa un avance, aspirar a equiparar las condiciones de todos los trabajadores, sean del sector que sean, a la baja. Nuestra labor, en positivo debe ser luchar por conseguir lo contrario, la estabilidad laboral y acabar, como acertadamente expresa Eduardo Galeano, "con un sistema que niega el abrazo y obliga al codazo".

 

De la imprescindible participación, a la movilización necesaria.

 

La sociedad actual se debate entre el miedo y la esperanza, ambos modos de control sobre el querer vivir. Una política que quiera atacar la precariedad tiene que ser una política del querer y saber vivir, una política activa y participativa en todos los ámbitos de la vida.


Tanto los procesos de decisión como los de ejecución requieren similar participación si lo que aspiramos es a una sociedad democrática que no se conforme con las formas. Ser partícipe de y tomar parte en, son aspectos de profundización en una práctica participativa.


La participación no es solo dinámica en si misma sino que es un ejercicio práctico de profundización democrática.


Es, precisamente, la participación el mejor antídoto contra las actitudes y tentaciones populistas redentoras que, por lo general, esconden oscuras intenciones.


No queda, felizmente, otro remedio contra el miedo paralizante y la esperanza, siempre incierta, que acudir a la participación colectiva. No podemos permitir que el sistema gane por su insistencia y nuestro cansancio o desidia. Podemos y debemos hacer algo constructivo.


No es cierto, y tenemos que demostrarlo, que como pretenden hacernos creer, estamos regidos por leyes fijas contra las cuales nada pueden hacer las acciones humanas. Con esta calculada combinación de determinismo y fatalismo pretenden conseguir que interioricemos una pasividad y resignación que favorezca la aceptación de situaciones que de otro modo no se aceptarían.


Ser explotado no garantiza la conciencia de serlo ni de sentirse como tal. El sentimiento de explotación, que constituía uno de los motores de la identidad obrera, sigue vigente. Pero se vive ahora de modo individual, sin conexión con la colectividad. El poder consigue que desaparezca de la subjetividad obrera cualquier vestigio de clase y con él, cualquier intención de luchar por cambiar las cosas.


Contra estos mecanismos de control y dominación que intenta imponer el sistema, basados en la inactividad, la falta de participación, el conformismo claudicante, no queda otra alternativa que regenerar la ilusión por lo colectivo, la participación directa en todo lo que nos atañe y la movilización unitaria para conseguir darle la vuelta a esta dinámica perdedora.

 

Solo la lucha cotidiana y el aporte colectivo, creativo y solidario pueden ir mucho más allá que la mera delegación de responsabilidades que, con el paso del tiempo e instaladas ya fuera de nuestro alcance, pueden ser utilizadas en nuestra contra.
Frente al ¡que gobiernen ellos! impulsemos el ¡unidos podemos!

 

Félix García Moriyón: "Senderos de Libertad" del cual extraigo, para finalizar, el siguiente fragmento:
"Mi libertad empieza donde empieza la libertad de los demás y no seremos completamente libres hasta que todos los seres humanos sean libres. El apoyo mutuo, la solidaridad, son las claves de la revolución social: nadie libera a nadie, los seres humanos se liberan en comunidad"....."La acción social es también un canto a la libertad".
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A modo de conclusión/ resumen podemos sacar una serie de ideas madre que se pueden completar con las que salgan de vuestra propia experiencia y conocimiento.


CONCLUSIONES:


- Esta crisis no es nuestra crisis, sino una justificación más del sistema para seguir ajustando a su favor las cuentas que ahora se les han desmadrado. Luego nosotros ni podemos ni debemos pagarla y, menos aún, caer en el estado de temor al que quieren conducirnos con el fin de paralizar la movilización y la presión y obligarnos a cerrar los ojos para que, una vez pasada esta crisis, sigan campando a sus anchas.

 

- Este sistema económico se ha olvidado de las personas y centrado en la especulación acumulativa, quiere acabar con todo lo que hasta hace poco era colectivo: el llamado estado del bienestar, o en un sentido más profundo, el bien común.

 

- Democracia y neoliberalimo económico son conceptos incompatibles. Lo que para el sistema es libertad solo se produce a costa de precarizar, someter, controlar y esclavizar las condiciones económicas de la mayoría. No podemos llamar a este sistema democrático cuando el poder de decisión está al margen de la sociedad. Tampoco podemos hablar de democracia cuando se nos niega la posibilidad de elegir entre varios sistemas. Gobierne quien gobierne el sistema es el mismo y, en el mejor de los casos, solo podemos elegir, y con muchas limitaciones, la velocidad de nuestra caída.

 

- Los servicios públicos y el bien común van de la mano, y no existirá este si los servicios públicos se privatizan y pasan al mercado. En este contexto, el concepto de ciudadanía con derechos perdería todo su sentido y calidad para retroceder reconvirtiéndonos en meros consumidores, también de servicios, pero solo para quienes dispongan de medios para adquirirlos, para el resto, en el mejor de los casos, un poco de beneficencia.

 

- Con nuestros impuestos vamos a pagar la crisis creada por los especuladores. ¿Vamos a tener remilgos a la hora de pedir justicia para con nuestras condiciones laborales?

 

- Ahora el sistema neoliberal se quita la careta y pide ayuda al papá Estado, que ahora sí, somos todos menos ellos, para que pague sus platos rotos. El papá Estado, se muestra tan generoso con los especuladores como cicatero con la ciudadanía. Dicho de otro modo, el Estado al que denostaban como una insufrible carga los poderes económicos, ahora los acoge como al hijo pródigo a costa de empobrecer a quien menos tiene. Se suspende, por ahora, el liberalismo económico, la no intervención estatal, para luego retomar el mismo sistema con más fuerza. Toca ahora, para los caraduras adeptos del neoliberalismo, democratizar las pérdidas para enseguida volver a privatizar los beneficios. ¿Nos vamos a dejar?

 

- Esta lucha es de todos y todas o no es de nadie. Conseguir identificarse con ella, participar, ilusionarse es garantía de éxito.


- Huir del conformismo, mostrar una actitud activa en la lucha es ahora imprescindible para que el gobierno de turno se lo piense dos veces antes de volver a exponernos, de nuevo, como chivo expiatorio propicio para adecentar sus cuentas. Sin embargo, si nos ve sumisos, dóciles, estaremos facilitando nuestra propia condena, seremos cómplices directos de un nuevo recorte de nuestras cada vez más penosas condiciones laborales.

 

Tabla reivindicativa laboral:

 

1º Para redistribuir la riqueza hay que repartir también el trabajo:
- Jornada máxima de 35 horas semanales.
- No a las horas extras.

 

2º En defensa de unos servicios públicos de calidad proponemos un aumento de la plantilla que de cobertura a todos los servicios públicos que ahora se están externalizando, privatizando y/o precarizando. En este sentido proponemos que la tasa de reposición, como mínimo, sea del 100% y se recuperen los puestos perdidos durante la crisis estafa.


- Ahorro en asesores: la Administración ya dispone de un personal especializado y cualificado que puede asumir en mejores condiciones (sin mediatizaciones políticas) la labor asesora y técnica.

 

3º Jubilación anticipada voluntaria a los 60 años para lograr mitigar la elevada tasa de paro juvenil.

 

4º Para disponer de unos salarios suficientes que atiendan a las necesidades básicas y contribuyan a afianzar el bien común, reivindicamos la recuperación del poder adquisitivo perdido.

 

5º Cláusula de revisión salarial por Ley:
Por supuesto esta cláusula debe aplicarse a todos los conceptos salariales existentes.

 

6º No al pago en dinero negro: Potenciación de la labor inspectora en este ámbito.

 

7º La derogación de todas las Leyes, Decretos Ley, Reformas Laborales, etc... impuestas recientemente contra la clase trabajadora y la población en general.

 

8º En los despidos declarados improcedentes la opción de readmisión o indemnización le corresponde al trabajador o trabajadora. El empresariado ante los despidos abonará los salarios de tramitación.

9º Repartir el producto del trabajo o la riqueza social que creamos con nuestro trabajo: con decrecimientos de los salarios de las categorías de ejecutivos, directivos y, establecimiento de salarios mínimos, por encima de los cuales, cerremos las horquillas salariales estableciendo topes de 2,5 veces máximo por encima del salario mínimo.

 

10º Eliminación de las ETT, de las subcontratas y de todas las modalidades de contratos temporales.

 

11º Control sindical en la organización del trabajo: limitar la organización del trabajo por parte del empresariado: sistemas de trabajos, turnos, sistemas de producción, jornadas, descansos, conciliación real de la vida laboral y social.

 

12º Apoyo público a la autogestión por los y las trabajadoras de las empresas recuperadas al capital.

 

13º Los ERE deben ser abolidos, bien por ley, bien por medidas contractuales, pactadas en los convenios, donde el control sindical, se ejercitará para garantizar que en ningún momento los costes laborales (condiciones de trabajo y derechos de la clase trabajadora), son los que se recortan o rebajan, para incrementar los beneficios empresariales.

 

14º Los convenios colectivos serán ley y afectarán a toda la clase trabajadora, desaparecerán los contratos de alta dirección y el personal fuera de convenio. No se puede limitar la capacidad negociadora de los sindicatos y de las y los trabajadores. Ultra actividad indefinida de los convenios colectivos.

 

15º No a las dobles escalas salariales: Decimos que a igual trabajo igual salario.

 

16º En la soluciones de conflictos: Seguimos apostando por los tribunales de justicia frente a propuestas extrajudiciales.

 

17º La modalidad básica de contrato debe ser la contratación indefinida

 

TABLA REIVINDICATIVA SOBRE EMPLEO

 

1º Diseñar políticas especificas para jóvenes.

 

2º Eliminación de las falsas becas que suplantan empleos fijos.

 

3º Ayudas al autoempleo para jóvenes.

 

4º Denunciamos las practicas empresarias de convertir a trabajadores por cuenta ajena en falsos autónomos.

 

5º Diseñar políticas de empleo para personas mayores de 45 años.

 

6º No a la reducción de cuotas de la seguridad de social que implican empobrecer a la clase trabajadora quitándole/ robándoles salarios diferidos.

 

TABLA REIVINDICATIVA SOBRE PRESTACIONES

 

1º Si no se garantiza un empleo digno a las personas apostamos por UNA RENTA BASICA universal y sin condiciones. Frente a parches como las rentas de ciudadanía.

 

2º Mantener un sistema suficiente de prestaciones, en tanto se consiga la Renta Básica Universal.

 

3º DISMINUCIÓN de la edad de jubilación.

 

4º MANTENIMINETO de las pensiones contributivas públicas.

 

5º Prestaciones no contributivas que permitan una existencia digna y suficiente, mientras se regula la puesta en práctica de la Renta Básica Universal.

 

6º No a la caída de ingresos de la Seguridad Social, mediante la constante reducción de las cuotas empresariales.

 

7º Reformulación de las recomendaciones del Pacto de Toledo, en el sentido de abrir la posibilidad de acudir a otras fuentes de financiación: impuestos, convenios especiales, etc. que logren cubrir el posible desfase entre ingresos de cuotas y gasto en pensiones.

 

OTRAS REIVINDICACIONES

 

1º Programa social de acceso a una vivienda digna para todos y todas. Protección contra los desahucios.

 

2º Fin de los recortes en los servicios sociales públicos (educación, sanidad, transportes, energía, agua, pensiones, cuidados, prestaciones sociales básicas, etc.).

 

3º Gestión pública y participación ciudadana en la gestión de los servicios sociales públicos. Recuperación de los servicios eliminados y externalizados.

 

4º Auditoría Para saber de dónde y cómo han obtenido los beneficios, las y los políticos, la banca y empresariado, serán realizadas por economistas propuestos y nombrados por organizaciones participativas y que se harán públicas.

 

5º Garantía de acceso universal a los servicios públicos para todas las personas con o sin papeles y derecho a la libre circulación de las personas.

 

6º Negativa al pago de la Deuda pública y sus injustos intereses.

 

7º Reforma fiscal para que paguen más quienes más tienen. Eliminación de las SICAV. Impuestos a las grandes fortunas. Eliminación de las Amnistías fiscales a los grandes defraudadores. Exigir el pago de la deuda empresarial por cotizaciones a la Seguridad Social. Eliminación de la legislación que permite la "ingeniería económica" y que provoca las grandes desigualdades económicas y sociales mediante la especulación o el movimiento de capitales.

 

8º Dotación económica suficiente para el desarrollo de las ayudas a la Dependencia y los Cuidados a las personas mayores, la infancia y las personas con discapacidades.

 

9º Utilización del dinero público para la satisfacción de las necesidades de la población y no para rescatar bancos.

 

10º Abandono de la política económica basada en el crecimiento ilimitado, sustituyéndola por otra que tenga en cuenta los límites de nuestro planeta. Apostar por el Decrecimiento y contra el desarrollismo capitalista. Promoviendo una energía descentralizada, limpia y respetuosa con el futuro. Imposibilidad de especular económicamente con la alimentación y en especial con aquella que es de primera necesidad.

 

11º Libertad sin cargos para todas las personas enjuiciadas por sus luchas sindicales o sociales. Cese de la represión y persecución policial a los movimientos sociales. Fin de las listas negras en la policía y en las Delegaciones del gobierno.

 

12º Expropiación de los bienes a las y los banqueros, empresarios y políticos que se han llevado el dinero público y el de los y las trabajadoras, obligándoles a que repongan lo robado, estafado y usurpado. Inhabilitación de estas personas.

 

13º Ruptura de los acuerdos de financiación pública a todas las instituciones religiosas, así como a las asociaciones, organizaciones etc..., que dependan de ella. Restitución de los bienes públicos usurpados por la Iglesia y obligación de pagar impuestos por sus propiedades y sus operaciones económicas.

 

14º Transparencia económica de los cargos públicos, partidos políticos, etc... y control social económico de sus cuentas a cargo de organizaciones participativas.

 

15º .- NO AL TISA, TTIP, CETA y acuerdos similares.. Al ser Su objetivo real es desregular y eliminar derechos sociales, laborales, normativas medioambientales y privatizar servicios públicos como la salud, la educación, el agua, los transportes, etc., para que el poder económico continúe acrecentando sus beneficios.

 

16º NO A LA LEY MORDAZA. Decimos no a leyes que rompen con el derecho a la libre expresión, a la manifestación, a la huelga, a la libre reunión, a libertad de movimientos de la personas (migrantes), etc. y que se constituyen en un cuerpo jurídico que forman un continuo "estado de excepción", donde no cabe desobediencia alguna al sistema neoliberal capitalista.

 

17º Por el derecho a decidir de las mujeres: aborto libre y gratuito.

 

18º Medidas para acabar con los paraísos fiscales y con el secreto bancario. Si la riqueza es común, común ha de ser su conocimiento y control.

 

19º Planteamos y apoyamos alternativas sociales de producción y consumo: cooperativas de producción, de consumo, bancos de tiempo, trabajos colaborativos.

CGT SALAMANCA. C/ Pérez Oliva 2, 2º 37005 Salamanca. Tl.: 923 248 449 Fax: 923 248 449.
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